Del 25 al 27 de marzo, Bogotá será el escenario de un debate que las facultades de administración no pueden seguir eludiendo: si la evidencia con la que demuestran su calidad académica todavía dice algo real sobre lo que forman. Pro Evaluation System estará ahí.
La XXIX Conferencia Internacional ASCOLFA 2026 llega este año cargada de una tensión que va más allá de su agenda oficial. Desde el 25 de marzo, la Universidad EAN recibirá a decanos, investigadores y docentes de facultades de administración de Colombia y América Latina para debatir el futuro de la formación gerencial. El tema convocante es preciso: "Administración: del modelo tradicional a la gestión inteligente, retos y visiones en la era digital."
Pero hay una pregunta que atraviesa ese debate y que rara vez se nombra con claridad: ¿Cómo saben las instituciones que están formando lo que dicen que están formando? No en el papel, en la realidad.
La trampa silenciosa de los sistemas de calidad
Colombia tiene uno de los sistemas de acreditación de alta calidad más desarrollados de América Latina. Las instituciones que han recorrido ese camino conocen bien la exigencia: demostrar resultados de aprendizaje, documentar procesos de mejora continua, mostrar evidencia de que el programa produce lo que el proyecto educativo promete. Es un estándar ambicioso y necesario.
El problema es que muchas facultades se relacionan con ese estándar de manera reactiva. La evaluación existe, pero opera en ciclos discontinuos, atada a los ritmos de los procesos de acreditación más que a los del aprendizaje real. Los datos se recogen, pero no siempre se convierten en información útil para tomar decisiones sobre el programa. Los instrumentos se aplican, pero no necesariamente miden lo que dicen que miden, y pocas instituciones tienen los mecanismos para saberlo con certeza.
El resultado es una paradoja: instituciones comprometidas genuinamente con la calidad, que invierten recursos significativos en sus procesos de autoevaluación, pero que llegan a los momentos de rendición de cuentas sin poder responder con datos propios y confiables qué competencias desarrollaron sus estudiantes y cómo lo saben.
Esa paradoja no es un problema de voluntad institucional. Es un problema de infraestructura.
Lo que ASCOLFA 2026 pone en evidencia
La agenda de la conferencia organiza el debate en cuatro ejes: liderazgo transformacional y culturas organizacionales inteligentes, analítica e inteligencia artificial en las decisiones estratégicas, innovación y modelos de negocio emergentes, y educación para la administración del futuro. Cada uno de esos ejes implica, de fondo, una misma pregunta operativa: ¿cómo saben las facultades que sus graduados desarrollaron esas capacidades?
Un programa puede declarar que forma líderes capaces de gestionar entornos de alta incertidumbre. Puede incorporar inteligencia artificial a su currículo. Puede rediseñar sus metodologías pedagógicas con criterios de innovación. Pero si sus sistemas de evaluación no evolucionan al mismo ritmo, esa transformación queda sin evidencia. Y una transformación sin evidencia no puede aprenderse, no puede comunicarse y no puede acreditarse.
La conversación sobre modernización de la formación gerencial que ASCOLFA convoca este año es incompleta si no incluye la conversación sobre cómo se mide esa modernización.
El ecosistema donde esa conversación importa
ASCOLFA es la red que articula a las facultades de administración del país, y su conferencia anual es el espacio donde esa red toma decisiones que tienen consecuencias institucionales reales. Esta edición integra además el XIV Coloquio Doctoral de REDAC, incorporando a los investigadores que están construyendo los marcos conceptuales que van a definir la disciplina en las próximas décadas. Lo que se discuta en esos pasillos y mesas temáticas no se queda en el evento. Se traduce en políticas, en diseños curriculares, en criterios de evaluación.
En ese contexto, hablar de evidencia académica no es hablar de un asunto técnico-administrativo. Es hablar del núcleo de lo que significa hacer bien el trabajo de una facultad de administración.
Pro Evaluation System llega a ASCOLFA con esa conversación
PES automatiza evaluaciones 360, autoevaluaciones y peer assessment para generar informes visuales, planes de acción con inteligencia artificial y métricas de evolución longitudinal, tanto en instituciones educativas como en organizaciones. No datos acumulados que nadie sabe muy bien cómo usar, sino información que permite tomar decisiones reales sobre personas, programas y equipos.
En un espacio donde se discute cómo formar mejores líderes para un mundo que cambia a velocidad inusitada, PES llega con una pregunta concreta: ¿cómo sabe tu institución que está desarrollando esas competencias, y con qué evidencia lo respalda?
Pro Evaluation System es una plataforma de evaluación de personas y organizaciones. Estaremos en la XXIX Conferencia Internacional ASCOLFA 2026 del 25 al 27 de marzo en la Universidad EAN, Bogotá. Conócenos y escríbenos.